Distintos organismos han alertado que más de doscientos millones de personas se podrían ver obligadas a desplazarse dentro de su país o cruzar fronteras de otros países, por motivos climáticos en el año 2050. Incluso se ha advertido que durante la próxima década podrían surgir puntos críticos de migración por causas medioambientales. Ante tal escenario, surgen algunas interrogantes: ¿qué tipos de regulaciones existen?, ¿las anteriores respetan los preceptos de los derechos humanos?, ¿cómo enfrentarán las legislaciones internas e internacionales este desafío?, ¿desde las humanidades, cuáles aportaciones son necesarias?
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