En Disposición acumulada, Umeda transforma la percepción visual del público por medio de un intrincado diseño de la fuerza, el brillo, la velocidad y el ángulo de refracción de las luces. A lo largo de la pieza, los patrones de estimulación se acumulan en el cuerpo del espectador e infunden en él imágenes inefables.
Para transitar por nuestra vida cotidiana, los ojos humanos ajustan la realidad real a una realidad comprensible. Por tanto, la realidad se vuelve físicamente parcial. En Adaptarse a la distorsión se utilizan varios patrones de ilusión óptica para articular este complejo pro- ceso receptivo y desarrollar una experiencia que se dirija a los sistemas de reconocimiento neuronal del público.
Personas