Sueños bajo tierra (El almacén de la memoria)

Orestes, doctora en psiquiatría, recibe en el hospital a diversos actores. Se entera de que el neurocientífico Pavloviski ha prohibido a los artistas presentarse en público. Éste ha convencido al gobierno de que controlar la mente de los ciudadanos y “diseñar” sus interconexiones neuronales permite la armonía social plena. Pavloviski considera que el teatro inocula en la mente la confusión, el desasosiego y una excesiva libertad intelectual; por ello conmina a los políticos a extirparlo de tajo de la ciudad.