Una reflexión sobre la individualidad masculina y la tecnología
Obra que desafía los límites de la realidad y la tecnología. En el escenario, el intérprete lleva gafas de realidad virtual, sumergido en un videojuego escénico. A través de una pantalla, el público ve lo que él ve en tiempo real. Accediendo a ambos niveles narrativos a la vez que en ocasiones se complementan o se contraponen. Juntos, cuestionan la realidad misma, al tiempo que reflexionan sobre el papel que lo digital juega en nuestras vidas. Está puesta en escena, aprovecha la realidad virtual y la inteligencia artificial para proponer un juego de espejos, e identidades en una defensa del cuerpo humano como último reducto de resistencia frente a la irrupción de la tecnología.
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