Es una de las fundadoras, primera voz y líder del ensamble Mujeres Cardencheras. Heredó el gusto por el canto a través de su abuela materna, al escucharlo durante las labores del hogar. Desde muy pequeña participó en expresiones religiosas como los alabanceros del templo de Santa Catarina y, posteriormente, a los 16 años, inició su camino en el canto callejero, desafiando las normas sociales de su comunidad. En 1985 fundó junto a María Guadalupe Ríos un dueto dedicado al canto cardenche, proyecto que con el tiempo se amplió hasta convertirse en el ensamble actual. Dentro del grupo funge como la voz ladina o primera voz, además de ser compositora y guardiana de la tradición, destacando piezas originales como “Llegue l’aguacero” y su trabajo en la “Antología del tasajo cardenche serrano”, orientada a preservar este patrimonio musical. Su labor también ha trascendido espacios académicos como la UNAM, donde ha compartido la filosofía de resistencia que sostiene al proyecto, resumida en su convicción de cantar lo aprendido de sus ancestras como una forma de memoria viva.